Episodio depresivo
Un episodio depresivo es un período delimitado de síntomas depresivos que cumplen los criterios diagnósticos (por lo general, los del TDM), con un inicio y —en la mayoría de los casos— un final identificables. La depresión suele presentarse en episodios a lo largo de la vida, no como un estado permanente.
El primer episodio suele ocurrir en la adolescencia o en la adultez temprana, aunque puede aparecer a cualquier edad. Después de un primer episodio, el riesgo de un segundo es del 50–60%; tras dos episodios, el riesgo de un tercero sube al 70–80%. Por eso, el tratamiento busca no solo la remisión actual, sino también la prevención de recaídas.
Durante un episodio, la experiencia subjetiva suele ser de "esto nunca va a pasar", una distorsión cognitiva característica de la depresión. Con tratamiento, la mayoría de los episodios remiten en semanas o meses. La gravedad de los episodios puede variar: leve, moderada o grave (con o sin características psicóticas).
Ejemplo práctico
Marcos está en lo que el psiquiatra llamó un "episodio depresivo moderado". Lleva dos meses con síntomas: ayer no pudo ir a trabajar, no siente placer por nada y duerme mal. Sabe que tuvo otro episodio similar hace cinco años, que remitió con tratamiento. El médico le explicó que reconocer las señales tempranas ayuda a intervenir con mayor rapidez en futuros episodios.
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