Hipersomnia en la depresión
La hipersomnia es el sueño excesivo: dormir más horas de las necesarias, sentir mucho sueño durante el día incluso después de una noche completa de sueño, o tener gran dificultad para salir de la cama (no solo desgano, sino somnolencia real y persistente).
En la depresión, el sueño puede ir a dos extremos: insomnio (más frecuente en el TDM clásico) o hipersomnia (más frecuente en la depresión atípica, en la depresión estacional, en la depresión bipolar y en algunos casos de distimia). La hipersomnia depresiva es distinta de la pereza: es un síntoma de la enfermedad, mediado por alteraciones neurobiológicas.
Quien duerme en exceso durante la depresión, con frecuencia: se despierta sin sentirse descansado, usa el sueño como escape del estado de ánimo deprimido, tiene dificultad para mantener una rutina porque queda como rehén de la cama, y experimenta un empeoramiento del ánimo después de dormir demasiado (algo común).
En el tratamiento, regular el ciclo sueño-vigilia (despertarse a una hora fija, sin importar cuándo se durmió) es una intervención conductual importante. Algunos antidepresivos son más activadores y pueden ayudar más en la hipersomnia (bupropión, fluoxetina en dosis matutinas) que los más sedantes.
Ejemplo práctico
Julia duerme 12 horas al día cuando está en un episodio depresivo, pero se despierta sintiéndose como de plomo: agotada, sin energía para la más mínima tarea. Su familia cree que está exagerando o siendo perezosa, pero la hipersomnia es un síntoma de la depresión. Su terapeuta le indicó despertarse a las 7h sin importar la hora en que se durmiera, como parte del tratamiento conductual.
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